Propiedad Intelectual de los medios de comunicación y la barra libre
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Todo en bases de datos de acceso previo pago al presunto corsario a precio de oro. Todo “by the face” que diría mi hijo. El agravante del caso, es la colaboración de la Administración, que escudándose en la exención de responsabilidad que incluye en el pliego del contrato, entiende que otorgó patente al corsario, y así, como si de la marina de Su Majestad se tratara, no ha hecho nada ni piensa hacerlo.
Viene bien traído recordar a un primo —también pirata y algo patapalo—, que contaba entre sus aventuras alguna de risa: Un menda amigo vendió al pardillo de turno, por un precio de risa, un reproductor dvd “de paquete”. El último modelo. Después de que el incauto comprador entregara las perras, justo antes de que abriera la caja para echarle un ojo a la compra, alguien, desde la sombra gritaba: -¡agua, agüita! ¡la pasma!. Todo el mundo salía corriendo. El quinqui con su dinero y el comprador —aún sin saberlo—, con la caja de un DVD “de paquete” conteniendo en realidad una tabica del quince.
DVD o tabica, por lo visto da lo mismo. El secreto como con los espaguetis, debe estar en la pasta. Veremos.









