
Siguiendo la estela de la realidad social, la legislación se ha ido adaptando progresivamente para integrar a la mujer en el mercado laboral. Decimos progresivamente, porque durante muchos años —y muchos dicen que todavía hoy— han convivido en el mercado laboral situaciones de discriminación hacia la mujer trabajadora: desigualdad salarial, altas cuotas de desempleo femenino, inaccesibilidad a puestos directivos, escasa presencia en sectores de actividad específicos, etc. La conciliación de la vida familiar, laboral y personal es una de las consecuencias de dicho proceso de integración: mecanismos legales que permitan a la mujer trabajadora entrar y permanecer en el mercado laboral compatibilizándolo con sus obligaciones familiares. Para ser más exactos, estos mecanismos legales no están dirigidos a la mujer trabajadora. Están dirigidos a todos los trabajadores —hombres y mujeres— que necesitan conciliar sus obligaciones familiares con el ejercicio de su profesión, y aunque si bien es cierto que suele ser la mujer la que necesita “conciliar” por ser quién asume habitualmente las cargas familiares, cada vez son más los hombres que se corresponsabilizan o responsabilizan en la atención familiar.

Hola. He intentando ver el vídeo y no funciona. ¿Aún está activo? Gracias.
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Disculpa, se trata de una charla del 2013 y algunos códigos de Youtube habían cambiado. Ya está solucionado y puedes visionar el vídeo. Igualmente puedes visionarlo directamente a través de nuestro canal de Youtube.
Saludos y gracias.