Derecho Civil

Comunidad postganancial; gestión del patrimonio común, arrendamiento

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Uno de los regímenes que regula las relaciones económicas de los cónyuges durante el matrimonio es el de la sociedad de gananciales, y consiste en que se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos, indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella.

En este régimen los bienes que se adquieran con esas ganancias pasarán a formar parte del patrimonio ganancial.

Comunidad postganancial

La sociedad de gananciales se disuelve en la siguientes casos:

  1. cuando se disuelva el matrimonio;
  2. cuando sea declarado nulo;
  3. cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges;
  4. cuando los cónyuges convengan un régimen económico.

Por lo que se refiere a la primera causa, el matrimonio se disuelve, sea cual fuere la forma y el tiempo de su celebración, por la muerte o la declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges y por el divorcio.

Disolución por muerte de uno de los cónyuges

A nosotros lo que nos interesa en este artículo es la disolución de la sociedad de gananciales por muerte de uno de los cónyuges, y en la que concurren varios herederos a la herencia del cónyuge premuerto.

La pregunta que nos hacemos es si ¿es posible, sin aún haber liquidado la sociedad de gananciales, arrendar un bien ganancial sin el consenso unánime de todos los herederos y el cónyuge vivo?

Sentencia TS 21/2018

Esta es precisamente una de las cuestiones que trata y resuelve la sentencia 21/2018 del Tribunal Supremo de 17 de enero de 2018.

Objeto del recurso

Es objeto del recurso de casación, que resolvió la mentada sentencia, la validez y eficacia de un contrato de arrendamiento de una vivienda de carácter ganancial otorgado después de la extinción de la sociedad de gananciales, pero sin haber procedido a su liquidación.

En el caso, tras el fallecimiento del esposo, el contrato de arrendamiento lo otorgan conjuntamente como arrendadoras su viuda y su nieta. La viuda, además de partícipe en el patrimonio común de la disuelta sociedad de gananciales, es legataria del usufructo universal y vitalicio sobre todos los bienes del esposo. La nieta es legataria de la parte o derechos que le correspondían a su abuelo en la vivienda.

Marco jurídico

Lo primero que hace la sentencia es sentar el marco jurídico en el que va a dar respuesta a los asuntos planteados:

  1. Sociedad de gananciales: atribución de la titularidad sobre los bienes comunes. En la sociedad de gananciales, puesto que no surge una nueva persona jurídica, ambos cónyuges son titulares de los bienes comunes, pero los diversos objetos no les pertenecen proindiviso, sino que integran el patrimonio común, una masa patrimonial que pertenece a ambos cónyuges. Ambos cónyuges son los propietarios de cada cosa, de modo que el derecho de uno y otro, unidos, forman el derecho total, pero no son titulares de cuotas concretas sobre cada bien.

    Esta forma de atribución de la titularidad sobre los bienes comunes comporta, además, por lo que interesa en este proceso, que los cónyuges y sus sucesores, mientras no liquiden la sociedad, no pueden disponer sobre mitades indivisas de los bienes comunes. Es decir, durante la vigencia del régimen de gananciales no puede considerarse que cada cónyuge sea copropietario del 50% de cada bien. Para que se concrete la titularidad de cada cónyuge sobre bienes concretos es precisa la previa liquidación y división de la sociedad.

  2. Comunidad postganancial: Tras la disolución de la sociedad de gananciales por muerte de uno de los cónyuges, y hasta la liquidación del patrimonio, existe una comunidad universal en la que se integran los bienes que conformaban el patrimonio común.
    1. Partícipes: Son partícipes de esta comunidad postganancial el viudo y los herederos del premuerto. El viudo es, en primer lugar, cotitular del patrimonio postganancial indiviso. Pero, además, al viudo le corresponde la cuota usufructuaria en la herencia del premuerto, en la que está incluida la cotitularidad que a este último le correspondía en el patrimonio ganancial.
      En el caso de legado voluntario de usufructo universal sobre la herencia del premuerto, el viudo es usufructuario de toda la herencia y, por tanto, usufructuario de toda la cuota del premuerto en la sociedad de gananciales.
    2. Gestión del patrimonio común:
      1. Para la transmisión de la propiedad sobre un bien concreto de la comunidad postganancial es precisa la intervención de todos los partícipes. Sin embargo, el contrato obligacional realizado por alguno o algunos de ellos no da lugar a la aplicación del régimen de la nulidad y es posible la eficacia de la transmisión si se produce la adjudicación del bien a los partícipes que lo otorgaron.
        Otra cosa es que, en defensa de su interés en que no se burle su participación en el patrimonio común, los demás partícipes puedan ejercitar una acción para que el bien se integre en el patrimonio postconsorcial (lo que no es exactamente una reintegración derivada de la nulidad).
      2. Para los actos de administración basta la mayoría de intereses en la comunidad postconsorcial (art. 398 CC). A efectos del cómputo de mayorías deben tenerse en cuenta tanto las cuotas de titularidad como las de usufructo, en la medida en que lo relevante es quién tiene la facultad de administrar para el usufructo de cuota.
      3. El arrendamiento es un acto de administración salvo cuando, por su duración, comprometa el aprovechamiento de las cosas (art. 1548 y 271 CC). En tal caso se considera como acto de disposición. Así lo entendió la sentencia 333/2010, de 10 de junio, respecto del arrendamiento por quince años con posibilidad de prórroga de un piso ganancial, en un caso en el que el contrato fue otorgado tras la muerte de la esposa, y sin autorización judicial, por la curadora del marido declarado pródigo.
        En el ámbito de la sociedad de gananciales, se ha considerado acto de disposición el arrendamiento de industria instalada en local ganancial por plazo de quince años (sentencia 341/1995 de 10 abril); también el arrendamiento de inmueble ganancial por cuatro años prorrogables a veinte por voluntad del arrendatario, con opción de compra a su favor (sentencia 1029/2000, de 14 noviembre); y la sentencia 31/1999, de 24 abril, con invocación de la doctrina de la sala según la cual los arrendamientos de bienes inmuebles por tiempo que no exceda de seis años tienen carácter de actos de administración, considera que en el caso la esposa estaba legitimada para otorgarlo sola, al no ser superior a ese plazo.
  3. Comunidad hereditaria. Mientras no se proceda a la partición del caudal hereditario, integran la comunidad tanto los bienes privativos del premuerto como, hasta que se liquide la sociedad de gananciales y se adjudiquen bienes concretos, la participación del premuerto en el patrimonio ganancial.
    No forman parte de la comunidad hereditaria las cosas específicas y determinadas, propias del testador, respecto de las que haya ordenado un legado. Conforme al art. 882 CC (EDL 1889/1), el legatario adquiere en estos casos la propiedad del bien legado directa e inmediatamente desde la apertura de la sucesión, sin perjuicio de que se analice la inoficiosidad del legado y de que el legatario no adquiera la posesión hasta que se la entregue el heredero.
  4. Legado de los derechos que le corresponden al testador sobre un bien ganancial. Es válido el legado hecho por un cónyuge de los derechos que le correspondan en un bien determinado. Puesto que el art. 1380 CC (EDL 1889/1) admite el legado de un bien ganancial en su integridad, no hay razón para impedir ni el legado de una cuota ni tampoco el legado de los derechos que le correspondan al testador sobre un bien ganancial.

    La eficacia de estos legados dependerá de lo que resulte al liquidar la sociedad de gananciales. De acuerdo con la doctrina mayoritaria, a la vista de la solución que ofrece el art. 1380 CC (EDL 1889/1) para el legado de bien ganancial, el legado de los derechos que correspondan al testador sobre un bien ganancial, se limita a la mitad indivisa del bien si esa parte es adjudicada al causante en copropiedad con el otro cónyuge o sus herederos o al valor de la mitad del bien en el caso de que sea adjudicado íntegramente al otro cónyuge (solución consagrada, con redacción no idéntica, y algún matiz diferente entre sí, en la ley 251 de la Compilación del Derecho civil foral de Navarra, en el art. 238.3 del Código de Derecho foral de Aragón (EDL 2011/15184) y en el art. 207 de la Ley 2/2006, de 14 de junio, de Derecho civil de Galicia (EDL 2006/83329)).

    Es igualmente válido el legado de un bien integrado en la comunidad postganancial, en particular el otorgado por un cónyuge tras la disolución de la sociedad y antes de su división. Procede aplicar por analogía la regla que resulta del art. 1380 CC (EDL 1889/1), de modo que la eficacia de este legado también dependerá de a quién se adjudique el bien en la división (así, sentencia 465/2000, de 11 de mayo; expresamente es la solución consagrada en el art. 255 del Código de Derecho foral de Aragón (EDL 2011/15184)).

Como hemos visto la STS 21/2018 (EDJ 2018/1515) expone las reglas de gestión de esta comunidad postganancial, diferenciando los actos de disposición, que precisan de la intervención de todos los partícipes, de los actos de mera administración, para los que basta la mayoría de intereses, conforme al art. 398 del Código Civil.

Conclusión

Para responder a nuestra pregunta ¿es posible, sin aún haber liquidado la sociedad de gananciales, arrendar un bien ganancial sin el consenso unánime de todos los herederos y el cónyuge vivo? Tendremos que determinar si al formalizar el contrato de arrendamiento nos encontramos ante un acto de disposición, o si, por el contrario, se debe de considerar un acto de administración al que le sería de aplicación el artículo 398 del Código Civil. Lo que dependerá de las condiciones pactadas, y de la duración, considerándose que estamos ante un acto de administración cuando su duración no exceda de 6 años, por lo que en este último caso bastará el acuerdo de la mayoría.

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Publicado por
Segundo Pérez