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Régimen de Visitas Con Progenitor No Custodio En El Extranjero

Es evidente que cuando los padres residen en países diferentes, o aun residiendo ambos en España, lo hacen a considerable distancia, no se puede establecer a favor del progenitor no custodio el mismo régimen de visitas que para los que no tienen ese problema.

Aprovechando una reciente Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 16 de mayo de 2017, en la cual analiza este supuesto, vamos a intentar aclarar que criterio se deben seguir para fijar un régimen de visitas en estos casos.

Criterio para el régimen de visitas

Lo primero que hay que tener en cuenta, no sólo en cuanto a la fijación de este régimen de visitas, sino en lo referente a cualquier decisión que afecte al menor, es el del interés superior del menor, aunque nunca dejado de lado el interés de los padres, pero siempre en un grado inferior.

Tribunal Supremo

Nuestro Tribunal Supremo en la referida sentencia dice que:

“No existe una previsión legal acerca de cómo debe organizarse el sistema de visitas ni con carácter general ni, en particular, cuando los progenitores residen en lugares alejados o incluso, como sucede en el caso, en países que se encuentran en distintos continentes. Como ha advertido esta sala, cuando no exista un acuerdo entre los progenitores que sea beneficioso para el menor, para los supuestos que supongan un desplazamiento de larga distancia, es preciso ponderar las circunstancias concurrentes con el fin de adoptar las medidas singulares más adecuadas en interés del menor”

Cuando no hay acuerdo entre los progenitores

El juez es el que ha de establecer cuándo, cómo y dónde se ejercita el derecho de visitas. Clic para tuitear

No habiendo acuerdo de los progenitores, es el juez el que ha de fijar en su sentencia cuándo, cómo y dónde se ejercita el derecho de visitas, para ello dice el Tribunal Supremo es necesario, en el caso del que hablamos:

“concretar la frecuencia de las visitas y su duración, quién se desplaza y quién asume el gasto del desplazamiento para adaptar el régimen a las circunstancias que concurran: la edad del menor, la distancia, las molestias y condiciones del viaje, las circunstancias personales, familiares y profesionales de los progenitores, su disponibilidad horaria y personal para viajar, sus recursos económicos, etc. En función de esas circunstancias hay que establecer si, para compensar la dificultad que supone la distancia para las visitas más frecuentes es posible ampliar las visitas de los periodos vacacionales, si debe trasladarse el menor -solo o acompañado- o si, por el contrario, debe trasladarse uno de los progenitores, y cuál, para recogerlo.”

Relación del menor

Cualquier régimen de visitas que entorpezca la relación del menor con su progenitor es contrario al interés del primero. Está claro que el mayor obstáculo para que el menor se relacione con su progenitor es el gasto que supone el desplazamiento, nuestro Tribunal Supremo dice que ha de:

“decidirse en cada caso atendiendo al interés del menor y a un reparto equitativo de las cargas económicas y personales de dedicación al traslado”

El mayor obstáculo para la relación menor y progenitor es el gasto de desplazamiento. Clic para tuitear

lo que lleva a que:

“la solución que se adopte en cada caso tiene que ser la ajustada a las circunstancias concretas. No resulta posible adoptar de manera rígida un único sistema de frecuencia, duración, ni de traslado y contribución a sus gastos.”

Régimen de Visitas; Cuando el Hijo no Quiere

Un tema de extraordinaria complejidad se da cuando un hijo menor de edad no quiere cumplir el régimen de visitas hacia el progenitor no custodio.  Está claro que si una sentencia dice que el progenitor custodio debe entregar al hijo al no custodio, éste puede iniciar la ejecución de la misma para obligar a su cumplimiento.

Hay que distinguir el caso del progenitor custodio que se niega a entregar al hijo, incumpliendo el régimen de visitas o, como se ha dado en algunos casos, se dedique a influir negativamente en su hijo con el fin de que no acuda a las visitas.  De lo que aquí hablamos es de cuando el hijo o hija, por los motivos que sea, no quiere acudir a esas visitas, el asunto se agrava con hijos ya mayores de 14 años, en los que habría que emplear la fuerza para obligarlos a cumplir el régimen de visitas.

Nuestro código civil establece que los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre. Pero en mi opinión esto no quiere decir que si el hijo no quiere acudir a las visitas de su padre o madre haya que utilizar a la fuerza pública para obligarlo. Al fin y al cabo, las medidas que se adoptan, entre ellas el establecimiento de un régimen de visitas, se acuerda en beneficio del menor.

¿puede obligarse al menor a cumplir el régimen usando para ello la fuerza pública? Clic para tuitear

Corresponde a la autoridad judicial  analizar si el hijo tiene alguna razón objetiva para no querer estar con el progenitor, por ejemplo, malos tratos, lo que podría llevar a la suspensión o modificación del régimen de visitas, o el menor no quiere cumplir el régimen de visitas por razones subjetivas, es decirs se lleva mal con el padre, simplemente se siente mal cuanto está con el progenitor, en estos caso el obligar al menor pudiera dar lugar a producirle daños psicológicos, por lo que es fundamental tomar las medidas adecuadas, informes psicológicos que aconsejen como debe restaurarse la comunicación entre el menor y el progenitor, si ello es posible.

¿Puede ampararse la actitud del menor en contra del régimen de visitas establecido?

Debe quedar claro que no puede ampararse los casos de aquellos menores que simplemente basan su actitud en el mero capricho, por ejemplo, uno de los progenitores es menos permisivo en cuanto a salidas con amigos, horarios, estudios, etc., las resoluciones judiciales suelen establecer que no se puede imponer la voluntad de un menor sobre las decisiones adoptadas por los progenitores en el marco de la guarda y custodia, y mucho menos sobre una decisión adoptada por una resolución judicial,  pero aun así volvemos a la misma pregunta ¿puede obligarse al menor a cumplir el régimen usando para ello la fuerza pública?

Recordemos que la vigente Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero de protección jurídica del menor, establece que todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernan, tanto en el ámbito público como privado. En la aplicación de la presente ley y demás normas que le afecten, así como en las medidas concernientes a los menores que adopten las instituciones, públicas o privadas, los Tribunales, o los órganos legislativos, primará el interés superior de los mismos sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir.

Las resoluciones judiciales suelen establecer que no se puede imponer la voluntad de un menor… Clic para tuitear

¿Qué hacer cuando el menor no quiere cumplir con el régimen de visitas?

En primer lugar, yo animo a que los padres dejen atrás sus intereses particulares y hablen, que intenten entre ambos buscar una solución, ellos son los que conocen a su hijo, y por supuesto cuando sea necesario soliciten la ayuda de un profesional. Si esto no es posible, habrá que entrar en el campo procesal, acudir al Juez.

Opciones

Las opciones son dos:

  • Iniciar el procedimiento de ejecución de la sentencia que establece el régimen de visitas, lo cual normalmente lo llevará a cabo el progenitor no custodio que no puede ver a su hijo.
  • Iniciar un procedimiento de modificación de medidas, con el fin de suspender o adaptar las visitas. Éste es el procedimiento que permite la ley para cambiar las medidas adoptadas en cuanto a los hijos, custodia, régimen de visitas, pensión de alimentos, se puede iniciar de mutuo acuerdo, ambos progenitores han pactado un cambio, o contencioso, uno de los progenitores interpone una demanda contra el otro, es necesario abogado y procurador, en el proceso habrá que acreditar que ha habido un cambio sustancial de las circunstancias que se tuvieron en cuenta a la hora de dictar la Sentencia que se pretende modificar.