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Pensión de viudedad; parejas que conviven sin estar casados

Vamos a centrarnos en la pensión de viudedad sin estar casados, en caso de fallecimiento de uno de los miembros de la pareja conviviente. Si tendría ese otro derecho a la pensión de viudedad en nuestro actual sistema de Pensiones y prestaciones de la Seguridad Social, dado que resulta muy habitual creer que por el hecho de que una pareja conviva en un mismo domicilio, incluso tengan hijos en común, etc., puedan considerarse pareja de hecho a efectos, laborales, de seguridad social, herencias, etc. Pero esto no es exactamente así.

Consideraciones previas sobre la pareja de hecho

Lo primero es que, al igual que ocurre mediando matrimonio, el difunto/a deberá haber cubierto unos requisitos de periodos de alta y cotización a la seguridad social. Ahora bien, cubiertos esos requisitos, pasaremos al derecho del conviviente con o sin hijos en común, como posible perceptor de la pensión de viudedad.

Comenzaremos por aclarar que, legalmente, no es lo mismo “conviviente” que “pareja de hecho”, de forma que la mera convivencia no te constituye en pareja de hecho a estos efectos que estamos tratando.

Legalmente, no es lo mismo “conviviente” que “pareja de hecho”. Clic para tuitear

¿Qué es Pareja de Hecho?

Pareja de hecho, a efectos de pensión de viudedad, la constituyen la pareja conviviente que reúna además una serie de requisitos, de forma que si no los cumplís, no se podría devengar la pensión de viudedad. Los requisitos, según el Artículo 174 de la Ley General de la Seguridad Social, son los siguientes:

Requisitos

Requisitos económicos para la pensión de viudedad sin estar casados

Pues dependiendo de la situación económica se tendrá o no derecho a esta pensión:

    • que los ingresos del sobreviviente durante el año natural anterior al fallecimiento no alcanzaran el 50% de la suma de los propios y de los del causante habidos en el mismo período. Dicho porcentaje será del 25% en el caso de inexistencia de hijos comunes con derecho a pensión de orfandad.
    • cuando los ingresos del sobreviviente resulten inferiores a 1,5 veces el importe del salario mínimo interprofesional vigente en el momento del hecho causante, requisito que deberá concurrir tanto en el momento del hecho causante de la prestación, como durante el período de su percepción.
      El límite indicado se incrementará en 0,5 veces la cuantía del salario mínimo interprofesional vigente por cada hijo común, con derecho a la pensión de orfandad que conviva con el sobreviviente.

Computarán como ingresos los rendimientos de trabajo y de capital así como los de carácter patrimonial.

Requisitos de la pareja; no basta la mera convivencia

Se tienen que dar además cada uno de los siguientes (*esto es en general en el estado Español, puede variar dependiendo del derecho foral civil de cada comunidad autónoma):

    • la existencia de una relación de afectividad análoga a la conyugal entre los miembros de la pareja (no lo son las relaciones basadas en otros sentimientos o intereses, como la amistad, el vínculo familiar etc.).
    • convivencia estable y notoria con carácter inmediato al fallecimiento del causante y con una duración ininterrumpida no inferior a cinco años.
    • que ninguno de los miembros de la pareja estén impedidos para contraer matrimonio, no tengan vínculo matrimonial con otra persona, es decir han de estar solteros, o viudos o divorciados judicialmente.
    • formalización de la pareja de hecho, mediante inscripción en alguno de los registros específicos existentes en las comunidades autónomas o ayuntamientos del lugar de residencia, constitución mediante documento público en el que conste la constitución de dicha pareja. Tanto la mencionada inscripción como la formalización del correspondiente documento público deberán haberse producido con una antelación mínima de dos años con respecto a la fecha del fallecimiento del causante.

La prueba de la convivencia

La prueba de la convivencia puede hacerse, a través del certificado de empadronamiento, y la existencia de hijos en común hacen prueba de esa convivencia.

En la práctica existen dificultades para acreditar todas estas circunstancias cuando no se han inscrito como pareja de hecho, existiendo diversas posturas de los tribunales para resolver las dudas interpretativas, de forma que una línea judicial sigue una interpretación estricta y literal de la Ley, de manera que, ante la ausencia de la inscripción registral o documento público, deniegan la pensión de viudedad; otra línea judicial más flexible y con una interpretación finalista y de justicia material, estima que lo importante es la existencia real de la pareja de hecho y no la forma de acreditar su existencia, por lo que la inscripción oficial no tiene valor constitutivo.

La prueba de la convivencia puede hacerse a través del certificado de empadronamiento. Clic para tuitear